Nuestro Fundador
Fundador, 2ØY Fund | Doctor en Matemáticas, Universidad de Florida | Máster en Música, Universidad de Florida | Máster en IA, College of Charleston | Investigador, Universidad Médica de Carolina del Sur | Pianista de Concierto
Criado en la costa norte de la península ibérica, era el chico diferente del pueblo — atraído por el piano, el ajedrez y la numismática en lugar de los deportes que ocupaban a sus compañeros. El regalo de su abuela de unas monedas antiguas encendió una fascinación temprana por la numismática y la pregunta de qué otorga valor al dinero. Eran preguntas que no abandonaría.
A los diecisiete años, una beca completa de piano lo llevó a Estados Unidos. Obtuvo títulos en piano clásico y matemáticas, y posteriormente completó un doctorado en Matemáticas en la Universidad de Florida. La combinación no era casual: siempre ha entendido ambas disciplinas como sistemas para encontrar estructura en el caos, coherencia en la complejidad.
En 2013, un artículo sobre Bitcoin lo detuvo en seco. Leyó el whitepaper de Satoshi Nakamoto de una sola vez. Las matemáticas eran elegantes, las implicaciones enormes. Comenzó a acumular Bitcoin desde temprano, recibió una oferta de trabajo de Coinbase y en 2014 viajó a la Conferencia Bitcoin de Miami, donde un joven Vitalik Buterin subió al escenario y anunció Ethereum al mundo.
Los años siguientes lo llevaron a encabezar una escuela de matemáticas y dirigir orquestas, hasta que en 2017 se trasladó a Shanghái. Allí se unió a BitSE, trabajando junto a los equipos que construían Qtum y VeChain durante uno de los ciclos más decisivos en la historia de esta clase de activos. La experiencia confirmó lo que el whitepaper había sugerido: esto no era una curiosidad pasajera, sino un cambio estructural.
El nombre del fondo proviene de una visión en 2019, en la que aparecieron tres símbolos: 2ØY. El dos representa la dualidad. La Ø representa el conjunto vacío — el origen matemático, el vacío del que emerge la estructura. La Y encarna la curiosidad y la lógica ramificada de la indagación. Esa imagen se convirtió en el principio organizador de todo lo que vino después.
Las matemáticas y la música siguen siendo sus dos marcos de referencia. Ambas imponen orden sobre la imprevisibilidad. Ambas recompensan la paciencia y la precisión. Es la misma disposición que aplica a la gestión de activos digitales a largo plazo: la convicción de que la comprensión precede a la asignación, que el tiempo es un activo y que la disciplina — no la velocidad — es la ventaja sostenible.
